El siglo de Augusto by Pierre Grimal

El siglo de Augusto by Pierre Grimal

autor:Pierre Grimal [Grimal, Pierre]
La lengua: spa
Format: epub
Tags: Divulgación, Historia
editor: ePubLibre
publicado: 1955-07-15T00:00:00+00:00


IV. EL ARTE DE LA ÉPOCA AUGUSTAL

AUGUSTO, en su testamento, se jacta de haber restaurado ochenta y dos santuarios en un solo año, inmediatamente después de su triunfo. En general eran capillas o templetes que no se conservaban en buen estado desde hacía tiempo y que los incendios, tan frecuentes entonces, o simplemente el abandono en que los dejaban, habían hecho caer en ruinas. Augusto los reconstruyó y los adornó con ex votos preciosos. Esa obra preludiaba el esfuerzo de restauración religiosa y la reposición en honor de los viejos cultos. Se completó con la construcción de templos nuevos, mucho más importantes: el de Apolo Palatino con sus anexos, un pórtico y dos bibliotecas; el templo de César, en el Foro romano, consagrado en el año 42 a. C. en el mismo lugar donde fue incinerado el cuerpo del dictador, pero que no fue acabado y dedicado hasta el año 29 a. C.; en el Capitolio, el templo de Júpiter Tonante, que conmemoraba un «milagro» acaecido durante la guerra contra los cántabros en España: en el curso de una marcha, un rayo cayó delante de la litera de Augusto, matando a un esclavo pero dejando ileso al príncipe; en reconocimiento, Augusto prometió un templo a Júpiter, y el que elevó fue de tal magnificencia que hizo sombra al otro de Júpiter, el Muy Bueno y Muy Grande, cuyo santuario, muy cercano, quedaba eclipsado. El dios, que no titubeó en quejarse a Augusto, se le apareció durante un sueño, y Augusto, obediente, puso campanillas en el techo de Júpiter Tonante para indicar, según se dice, que éste no era sino el «portero» del Capitolio. En el Palatino •fueron edificados otros tres templos, dedicados uno a Minerva, otro a Juno Reina, y el tercero a Júpiter Libertad. En la región cercana al Foro, dos santuarios, que no habían sido hasta entonces más que oscuras capillas, fueron promovidos a una dignidad nueva. Fueron el Templo de los Lares, en el comienzo de la Vía Sacra, y no lejos de allí, el de los Dioses Penates. Lares y Penates del Pueblo romano eran, en efecto, los antiquísimos fetiches que se decían haber sido salvados por el piadoso Eneas del incendio de Troya y traídos hasta Roma. El renacer de la leyenda troyana explica la iniciativa de Augusto.

A esos templos conviene agregar el de Marte Vengador, edificado en el centro del nuevo Foro con que Augusto dotó a la ciudad y que recibió el nombre de Forum Augusti. Ese templo del dios vengador (Mars Ultor) fue verdaderamente el edificio dinástico por excelencia del nuevo régimen. Marte, padre de Rómulo y Remo y «amante» de Venus, está entre los ancestros divinos de César, quien, ya en vida, había sido asimilado a Rómulo-Quirino. En el campo de batalla de Filipos, Octavio prometió elevarle un templo si triunfaba sobre los asesinos del dictador; pero el templo no fue terminado hasta el año 2 a. C. Su inauguración, el uno de agosto, coincidió con el aniversario de la entrada de Octavio en Alejandría.



descargar



Descargo de responsabilidad:
Este sitio no almacena ningún archivo en su servidor. Solo indexamos y enlazamos.                                                  Contenido proporcionado por otros sitios. Póngase en contacto con los proveedores de contenido para eliminar el contenido de derechos de autor, si corresponde, y envíenos un correo electrónico. Inmediatamente eliminaremos los enlaces o contenidos relevantes.